Pensamientos absurdos de una mente sin rumbo

martes, 16 de diciembre de 2014

41. Carta para ti

Hola Extraño...
Ha pasado mucho tiempo, estoy segura de que eres consiente de ello. Me gustaría decir que fue tu decisión el hecho de que estemos así de distanciados, pero creo que ambos sabemos que fue para mejor. Me gustaría decir que estoy contenta de que estés bien, pero ambos sabemos que no tengo ni la menor idea de como estás. La única cosa que definitivamente puedo decir es que cuando nos separamos no dejamos un rastro de migajas, sino que cortamos el cable de una vez y ya no podemos recordar cómo volver a encontrarnos, es increíble que alguna vez fuéramos inseparables. 




Me conocías por dentro y fuera, y yo a ti. Definitivamente nos hicimos pasar por infiernos en algunos momentos, pero también conocimos varios fantásticos cielos juntos.
A veces me pregunto porque no pudimos seguir hablando, ¿sería tan terrible juntarnos a tomar café de vez en cuando? ¿O llamarnos para saber cómo está el otro? Usar el teléfono para hacer llamadas se ha vuelto algo arcaico, pero ¿no podríamos enviarnos un mensaje para desearnos el uno al otro un feliz cumpleaños? ¿O un feliz año nuevo? Es decir, hemos pasado por tantas cosas juntos… eres parte de mi vida y no hay nada que pueda hacer para cambiar eso; no puedes ser olvidado porque olvidarte sería como olvidarme a mi misma: imposible. 




Pero quizás tengas razón, quizás es mejor que estemos lo más lejos posible el uno del otro. Sabemos que no somos la pareja correcta, sabemos que nunca funcionaría, y sabemos que la amistad que tenemos -o mejor dicho, que teníamos- creó un lazo que nos haría volver a hacer ser pareja con demasiada facilidad, haría que fuera muy probable el cometer los mismos errores y, ciertamente, repetir el mismo dolor.  




Así que todo lo que me queda es desearte lo mejor, desearte un futuro brillante y lleno de amor; desear que esa mujer con quien compartes la cama sea realmente el amor de tu vida; deseo que encuentres una amiga tan buena como yo, pero que sea mucho mejor compañera, una que no te arrastre por el lodo, una con quien no tengas que sentir la necesidad de cargar con la culpa. 


Te deseo todo lo mejor y, a pesar de quizá que nunca leas esto, a pesar de que nunca más hablemos, y a pesar de que ya estás fuera de mi vida para siempre, te deseo nada menos que felicidad. 




Nunca más tuya: 
Tu perdida mejor amiga.


Un texto basado en el artículo de Paul Hudson en Elite Daily

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Soy frágil, no seas cruel...

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